El taxista no sabe innovar

Desde que desde un tiempo a esta parte siento que hay que hacer algo por el taxi, estoy intentando poner en marcha una iniciativa pensada por y para el taxi (disculpad cierta asociación si me apropio de su eslogan XD) y el escepticismo que me encuentro en muchos niveles es descorazonador. Desde familiares que te miran raro, de arriba a abajo cuando le cuentas tus ideas, hasta personas conocidas que a lo mejor pueden tener contacto con posibles iniciadores de proyectos, los famosos “Bussines angels “.

Este post nació de una situación que me pasó ayer por la noche. Estaba sentado con mi familia en una terraza tomando algo cuando un amigo que trabaja en una entidad bancaria en un cargo de elevado nivel se acercó a saludarnos. Como podéis imaginar, después de los consabidos saludos, pasé al ataque y comencé a explicarle a esta persona los que tenía entre manos y los pasos que ya habíamos superado, incluso con un hito muy importante que da credibilidad a lo que estamos realizando. La conversación transcurrió en modo “cuñado” ya que esta persona hizo las típicas observaciones de “cuñado” y se fue luego con su familia a tomar algo en otro lugar. Lo puedo entender, por ahora no tengo entre manos más que humo y este tipo de gente se mueve con realidades o promesas adornadas con muchos dosieres efectistas y charlas en salas diáfanas en loft arrebatados al barrio gentrificado hace un par de semestres. Yo sólo era un simple taxista que abordaba a una persona “importante” un sábado por la noche a la hora de tomar algo en la terraza de un bar.

Eso es lo que me hierve la sangre, tu propio círculo cercano que ve como llevas persiguiendo un sueño ya hace más de un año y ve los pasos que vas dando, pequeños, pero pasos, al fin y al cabo, y no cree que tu proyecto salga adelante lo que me indica lo difícil que está en nuestro sector poder innovar y sobre todo que la innovación salga desde dentro.

Vivimos una explosión de “nuevas” apps impresionantes. En poco tiempo han salido muchas aplicaciones para competir en el mercado. Pero cuando rascas un poco ves que casi todas tienen la misma estructura calcadas unas de otras y al final son dos o tres empresas las que tienen la sartén por el mango. Estas empresas a la hora de vender su proyecto al taxista ofrecen unas condiciones muy ventajosas por una tecnología…… que no ofrece nada. Es lo mismo de siempre. Le ponen un color diferente, un logotipo distinto y ya tienes al colectivo de turno contento porque ya tiene su aplicación. Esta aplicación personalizada deberá competir en las diferentes store de Google y Apple en condiciones muy desfavorables porque no hay promoción, no hay un plan de marketing de ninguna de estas aplicaciones y éstas suelen morir de inanición por falta de clientela. Pero claro, la empresa que te ha vendido esa aplicación “única” ya ha cobrado sus cuotas ha ganado algo de dinero por algo que ha tenido un coste ridículo (ya que tenían la aplicación matriz a la que simplemente le han dado un lavado de cara y a volar) y volverán venderte el próximo año la aplicación definitiva.

Seguimos siendo sujetos pasivos los taxistas, hace unos años eran los taxímetros, tragábamos con aparatos caros porque cierta asociación mayoritaria firmaba un acuerdo y se dejaba de lado otras empresas no vaya a ser que haya competencia en los precios. Ahorra son las apps, las mismas empresas que te venden anticuados Call centers a precio de tecnología militar ahora te venden apps a gusto de cada consumidor que nacen muertas porque sin inversión en publicidad y marketing esta no tiene a donde ir. Pero ellos ya han colocado su producto y el taxista que se espabile.

Es por esto que tenemos esta imagen y cuando a alguien de fuera les cuentas los que vale pasar de una tecnología desfasada a una tecnología anticuada abren los ojos de forma desmesurada y dicen no entender por qué seguimos así.

Y claro, cuando algún taxista sobre sale es tomado como una rara avis, y suele ser blanco de dardos simplemente porque quieren hacer las cosas diferentes, innovar. Por eso cuando un taxista de a pie va a círculos que no son los suyos muchas veces es tratado con condescendencia porque la gente ya sabe de qué va esto, de las hipotecas que firmas, y no sólo las del banco, de lo atado que estás y el poco margen de maniobra que tienes.

Pero yo me dirijo al taxista currante, el que se levanta a las cuatro de la mañana para hacer aeropuertos del Prat. Despierta, el futuro va a llegar y te han dejado en mitad del campo de batalla en pelota con una espada de madera mientras los generales en la retaguardia huyen con todo lo que han podido rapiñar.

 

P.D. El título del post podría ser también “El taxista no quiere innovar” pero muchas veces es que no quieren que lo hagas.

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