Soy un taxista pasivo-agresivo

Lo reconozco, he sido un taxista pasivo-agresivo y vengo aquí a reconocerlo. No me duelen prendas en reconocer mi error. Una conducta injustificable pero azuzada por el miedo a perder tu modo de vida delante de unos acontecimientos que no te entraban en la cabeza de como podían suceder.

Y encontré en Twitter el campo de batalla perfecto para saldar mis cuentas pendientes con el sistema. Los primeros meses, cual justiciero, afilaba los pulgares y disparaba raudo a todo aquel que osara decir que la propuesta del “otro” era mejor que la nuestra.

Al final, después de unos cuantos meses de locura, de blocks por parte de muchos, pero también de muchos que nos utilizaban para ganar visibilidad comencé a serenarme y a ver las cosas con más calma y a reflexionar para qué habían servido esos miles de tuits.

No me canso de repetir a todos los compañeros que antes de lanzarse a tuitear estudiéis a la persona a la que van dirigidos vuestros tuits, porque así podréis ahorrar mucha energía y tiempo, sobre todo mucho tiempo. Y es irónico, pero gracias al crítico de hoteles que me estuvo mareando a base de bien unos cuantos meses, me di cuenta de que hay verdaderos artistas en eso de las técnicas de judo. Utilizan tu indignación en su provecho para generar más visibilidad para ellos mismos mientas que a ti te dan vueltas sobre el mismo tuit todo el día.

De verdad, con solo estudiar el time line de aquellos con los que intercambiáis tuits ya sabes casi siempre cual va a ser su argumentación. Después de casi tres años tuiteando y miles de tuits calo rápidamente al personal. Aquel que lleva la etiqueta #LET en su perfil tiene muy clara su respuesta a toda nuestra problemática, liberalizar todo, hasta el aire que respiramos. Los tuitstar o trolls solo quieren nuestra indignación para generar visibilidad, poco le importa nuestros problemas, solo buscan followers. Lo cual es también un poco triste y que marca un poco como es Twitter. Nos ponemos una máscara y entramos al ruedo a pelear. Taxista, liberal, de derechas, de izquierda.

Han sido menos las veces en las que he podido intercambiar puntos de vista con otras personas de forma normal, viendo la postura del otro. Quizás no llegamos a un acuerdo (no siempre lo haces cuando discutes con una persona, muchas veces no ocurre eso) pero el debate a veces es enriquecedor.

Y muchas veces, yo mismo he sido el que he arruinado la conversación entrando al trapo y atacando a esa persona y no al argumento, el famoso ad hominen, con esa estrategia pasiva agresiva, que te deja ese regusto amargo cuando el otro te ha bloqueado. Muchas veces no nos damos cuenta de que llamar pijo o cualquier otro apelativo, molesta e incomoda a alguien que no tiene porque mantener una conversación contigo.

Por eso, cuando últimamente se la misma situación, una persona en twitter se queja del servicio de una agencia de viajes y nosotros entramos al trapo e incluso le llegamos a decir que es un pijo o un moderno lo único que hacemos en cerrar en banda a esa persona a nuestra argumentación. Y desgraciadamente siempre después de ese tuit de esa persona solemos entrar siempre cinco o seis a decir siempre lo mismo. Impuestos, precariedad, accidentes, etc.

Ojo, evidentemente no estoy diciendo que no tengamos razón, pero intentar meter con calzador nuestros postulados cuando ese posible cliente del taxi está cabreado como una mona porque ha perdido un coche que le iba a llevar al aeropuerto y posiblemente pueda perder el avión, y lleguemos nosotros y le digamos “pues te está bien empleado por pijo” ¿Cómo le puede sentar al cliente? ¿Creéis que volverá con nosotros o volverá a intentarlo con esa agencia de viajes? Esa actitud pasiva-agresiva es a la que me refiero.

Sólo quiero que este tocho sirva para que los compañeros reflexionen sobre la forma de desenvolvernos en las redes sociales en general y Twitter en particular.

Como Post Data os hago un resumen de aquellos perfiles de Twitter y como tratarlos, en mi humilde opinión, claro está:

El crítico de Hotel: hacerle el vacío por favor.

Perfil tecnológico: suelen estar a la última, nos ven como algo antiguo ¿Quizás deberíamos modernizarnos y sobre todo publicitarlo?

Liberales, etiqueta #Let: huid como la peste. No sacaréis nada en limpio.

Blogueros, instagramers: Siempre hay que argumentar con sólidas noticias (tenemos un montón de iniciativas para mostrar por donde va el taxi) y nunca atacar “moderno” “Pijo” “Piel fina”

Políticos: pies de plomo, solo digo eso.

Taxistas: debates serenos, nada de parecer que vayamos a quemar Troya (no se trata de eso ¿verdad?)

Usuarios en general que acuden cuando a veces la liamos: primero condenar rotundamente los hechos, sin ningún tipo de justificación. No se puede ir y decir, “es que lo tiene bien empleado” ¡NO! Y no podemos a continuación empezar con nuestra retahíla. Que no, que la gente ya tiene suficiente con sus problemas.

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