La conquista del transporte público por parte de la iniciativa privada (III)

Venimos de aquí

La conquista del transporte público por parte de la iniciativa privada (II)

Una vez que se ha demostrado que es factible mediante la tecnología tener una gestión de flotas eficiente el resto de la industria se la lanzado a ocupar espacios que por su propia naturaleza les es natural ocuparlo.

Google simultáneamente al trabajo de Uber ha ido afinando sus propias soluciones, una mediante sus coches autónomos y en la rama de software con el despliegue de su solución de coche compartido a través de Waze. Esta solución es muy elegante (a priori) porque está destinada a que el que vaya a su trabajo podrá compartir gastos con alguien que vaya cerca. Se evita todos los problemas legales (a priori otra vez) que tiene Uber por todo el mundo y presenta una solución más amable de cara a la opinión pública.

También en paralelo su archiconocida aplicación Google Maps está agregando todos los servicios de Ride Sharing a sus bases de datos, con lo que cuando ya abres la app en las opciones de transporte te aparece tanto Uber, como Lyft (allá donde estén disponibles) como Mytaxi aquí en España.

Es en cuanto a las empresas más tecnológicas que todos tenemos en mente, pero los gigantes automovilísticos no se han quedado parados y andan comprando empresas, firmando acuerdos de colaboración y asegurando su futuro en la movilidad del futuro.

Me ha llamado la atención la última compra de Ford.

Compra por parte de Ford de Chariot

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By WikimediaNameXD (Own work) [CC BY-SA 3.0 (http://creativecommons.org/licenses/by-sa/3.0)%5D, via Wikimedia Commons
Es muy llamativo y viene a refrendar lo que decimos sobre las deficiencias del transporte público y como la iniciativa privada está trabajando para suplir esas carencias. En Estados Unidos, con ciudades con una extensión tan grande y en el que el urbanismo ha sido diseñado para el coche, estas soluciones son lógicas desde el punto de vista de eficiencia. Con el servicio de autobús y el metro es imposible cubrir de manera eficiente una ciudad como San Francisco.

Este servicio comprado por Ford de Chariot funciona mediante Ford Transit que se adaptarán a la demanda mediante el análisis de datos. Así mismo se han asociado con otra empresa como es Motivate para expandir el servicio de Bicicleta, lo que aquí en España ya conocemos en muchas ciudades como el Bicing de Barcelona.

Lo importante de todo esto es que una empresa privada está invirtiendo dinero en abastecer de soluciones de movilidad de ámbito público como pueden ser un servicio de mini autobuses o de bicicletas a las grandes ciudades.

Pero en Europa los servicios de transporte público son bastante eficientes y solo en zonas de baja densidad o muy alejadas de los centros urbanos servicios como el antes comentado. Pero esa densidad de población haría inviable o poco rentable este tipo de servicios. Por ello, las noticias que estamos viendo últimamente donde se describe el coche particular como una solución a los problemas de un transporte público por otro parte falto de financiación pública. Por eso tantos gurús abogando por Uber como la solución a las deficiencias del metro y autobús. Pero para que estas soluciones sean viables económicamente antes hay que echar abajo el servicio público y para ello nada mejor que inculcar a la opinión pública la idea de que el coche particular (aquí léase Uber, Cabify, Car2go, Mini vans, coches autónomos) es una mejor solución.

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La conquista del transporte público por parte de la iniciativa privada (II)

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Coche autónomo de Google.  By Grendelkhan (Own work) [CC BY-SA 4.0 (http://creativecommons.org/licenses/by-sa/4.0)%5D, via Wikimedia Commons

Entonces ¿por qué este acoso y derribo desde los medios de información contra el transporte público?

Venimos de aquí. 

La conquista del transporte público por parte de la iniciativa privada (I)

 
Hasta ahora, el transporte público ha sido objeto de interés por parte de actores económicos para poder privatizarlos y obtener rendimiento económico. Hasta aquí nada nuevo, es una dinámica ya conocida. Pero las nuevas tecnologías han supuesto un drástico cambio en la percepción de estos actores económicos de la actividad del transporte.

Hay una revolución prometida por diversos gurús que prometen un transporte más eficiente, barato y sobre todo…privado. Pero ya sabemos lo que suele pasar cuando un servicio público pasa a manos privadas. Normalmente el servicio suele ser deficitario y es sufragado con impuestos. En manos privadas ya sabemos el resultado cual suele ser. Un ejemplo lo tenemos en los ferrocarriles británicos, con unos abonos por las nubes.

La demanda de nacionalización de los ferrocarriles británicos.

¿Cuál es entonces la estrategia que se quiere seguir para dinamitar el transporte público? Uber ha marcado el camino. Está claro que la gran revolución la ha marcado Uber con su modalidad Uber Pop. Gracias a la tecnología ha permitido que cualquiera pueda ser un taxista con solo instalar una aplicación y pasar los controles de broma de la empresa.

Tienes a una flota potencial de taxistas que están dispuestos a salir a la calle cuando las tarifas son atractivas. Esta forma de movilidad en aquellas zonas tan dependientes del coche particular y Estados Unidos es un terreno abonado para ello gracias los grandes suburbios y la dependencia del coche, ha explotado de forma exponencial.

Este ha sido el primer paso, pero ya muy significativo ya que muchas veces las tarifas para un trayecto medio eran bastante más baratas que coger un autobús. Esto es así debido a que gran parte de la flota de Uber está compuesta por conductores ocasionales que trabajan para obtener unas ganancias que complementan sus ingresos principales y muchas veces no hacen cuentas sobre si les sale rentable salir a trabajar.

Como podemos ver en este enlace un think tank aboga, aunque haga una fe de erratas al final del artículo, de primar a servicios como Uber en vez de servicio de autobuses en zonas con poca densidad de ocupación de los transportes públicos.

Think tank abogando por primar a Uber frente a autobuses

Es curioso como en el artículo otra de las criticas era que la plataforma para agregar todos los servicios estaba cerrada y no se abría a otros competidores. Pero eso lo trataremos en otro post.

El siguiente paso es el de sistematizar estos servicios como si fueran un servicio de autobús. Para ello, ese vehículo de UberPop debe compartir el viaje con otros viajeros, cosa que ya se hace a través de UberPool y mediante programas piloto hacer que esos conductores hagan siempre una misma ruta. Este tipo de programa ya se están realizando en ciudades como San Francisco, cuna de esta industria.

Con estos cimientos, esta industria está demostrando que puede competir con el transporte público mediante una flota de coches compartidos.

Que los conductores ganen cada vez menos no es importante, ya que pronto serán sustituidos por coches autónomos lo que hará que los precios bajen más todavía, ¿o no?

 

La conquista del transporte público por parte de la iniciativa privada (I)

Vivimos tiempos de cambio, bueno siempre estamos en tiempos de cambio. Nada permanece estático más allá de poco tiempo. Pero si es cierto que, en el mundo de la movilidad, el horizonte de sucesos se nos está acercando con alarmante rapidez y amenaza con tragarnos.

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Au Morandarte from London, Middlesex, England

Todos los que estamos relacionados con el mundo del taxi de un tiempo a esta parte vivimos en un sin vivir por los medios de comunicación. El foco que se ha puesto sobre nuestro sector últimamente ha sido brutal, con un escrutinio que no sufríamos desde hace tiempo.

Todas las noticias en los medios más importantes e influyentes en la opinión pública van casi todos en una misma dirección. La idea es que el sector del transporte público es poco eficiente y para ayudarlo que mejor que potenciar el vehículo privado para ayudar al tránsito a mejorar.

A priori, y quien tenga dos dedos de frente debe pensar que la expresión anteriormente citada debe ser una tontería de proporciones mayúsculas. Si ponemos más coches en la calle en tráfico empeora de manera notoria. Como todos entendemos esto se intenta hacer una lenta idea de zapa del transporte público de diferentes maneras.

Últimamente, vemos como aparecen artículos en los que se compara la utilización del vehículo privado con el transporte público de una manera bastante torticera ya que sólo se compara tiempos de uso de un medio como es el coche particular con el autobús por ejemplo sin tener en cuenta todos los costes asociados a moverse por el centro que tiene un coche. Todos los tenemos en mente ¿verdad?, aparcar, o mejor parking, las vueltas que das, etc.

Aquí tenemos la versión de rosa en la que las ciudades europeas son felices con todas sus arterias llenas a rebosar de coches.

Artículo del País sobre el transporte desde un aeropuerto hasta el centro

Y aquí tenemos un artículo en el que se desmonta todo lo anterior comentado en el artículo del Pais.

Respuesta de Ecomovilidad al artículo de El Pais

Lamentablemente a la opinión pública el mensaje que le llega es que el transporte público es lento, caro y hasta huele mal. Artículos como el de ecomovilidad no suelen llegar al gran público.

Podría parecer que esta manera de pensar puede favorecer el uso del taxi, pero como todos sabemos, nada más lejos de la realidad. La campaña de acoso y derribo hacia el taxi (en parte es merecido, no nos engañemos) ha sido brutal desde los medios en estos últimos años.

Es mítico el post del Señor Edans cuando en Barcelona se produjo una huelga de metro y ante el colapso que había en Barcelona abogaba por meter más coches en circulación y se quejaba de que Uber estuviera prohibida.

El transporte público a la hoguera

Normalmente la justificación que se suele hacer desde los medios afines a estas teorías de que 50 coches son siempre mejor que un autobús es que con la tecnología y con el advenimiento del coche autónomo que va a ser la panacea del mundo civilizado todos los problemas aparejados al coche “antiguo” van a ser superados.

Pero es que no, es que la ocupación que suele tener un metro o un autobús siempre van a ser infinitamente superior a un coche por muy compartido-autónomo-eléctrico que sea. Y siempre va a ser mucho mejor construir un autobús, que también puede ser autónomo y eléctrico y hasta es compartido, que un Koala de Google.

Cálculo de ocupación de diferentes medios de transporte

 

El futuro, Uber, el coche autónomo y los medios de comunicación.

No falla, otra noticia sobre el advenimiento de los coches autónomos. Siempre es lo mismo, Uber lanza su nota de prensa en la que anuncia que prueba su servicio de coche autónomo en una ciudad americana. Los medios reproducen dicha nota de prensa sin analizarla demasiado, quizás no concuerda eso de coche autónomo con que en el coche vaya un conductor, un ingeniero a los que podrán acompañar algunos intrépidos clientes deseosos de ver un coche autónomo en acción. ¡Pero eh!, ¡si hay dos tíos en los asientos delanteros!, pero qué más da, me haré mi selfie para demostrar que estuve allí y en los inicios del futuro. El milenarismo va a llegaaaaaarr como decía aquel.

Que ésta sea la enésima noticia sobre programas de coches autónomos no quita para que por todos los medios de comunicación se extienda el mismo discurso. Dentro de cuatro años todos iremos al Mercadona a comprar en elegantes coches silenciosos eléctricos que nos dejaran a la puerta entre likes y me gusta. No hay ni una columna donde alguien intente analizar con un poco de calma todo este aluvión de noticias. Pero claro, la etiqueta Coche autónomo, Uber y 2020 son muy golosas. Y si encima si ya profesores de Innovación ¿? ¿? anuncian que el futuro ya está aquí, para que pensar más. Nos tragamos el discurso y ya está.

Se supone que el futuro ha empezado ya con el boom del Ride Sharing que en Estados Unidos tiene un vigor incontestable. Pero ese vigor tiene varios problemas que parece que los profesores de Innovación no les preocupa. Todavía y después de varios años de un fenómeno claramente afianzado no hay una solución óptima en cuestión de seguros para las personas que trabajan para estas apps. Supongo que los gurús dirán que este es un punto intermedio en el fin último de llegar al coche autónomo y que algunos pobres conductores tengan que mentir a su seguro o que directamente se vean encausados en procesos judiciales por no tener seguro que cubra un accidente mientras estaban trabajando es un pequeño precio a pagar. Se quiere lanzar un coche autónomo en cuatro años, pero todavía no se ha empezado a hablar de legislación, ni siquiera en Estados Unidos, no quiero imaginar lo que se tardará en Europa. Pero claro, hay que convencer a los inversores de que te vas a quedar con el mercado, no vaya a ser que te corten el grifo.

Y cuando se dice aquello del coche autónomo, ¿Qué tipo de coche autónomo quieren lanzar las principales marcas automovilísticas? Según la autoridad estadounidense de tráfico hay cuatro grados de coches autónomos. Desde el grado uno que implica una mínima asistencia hasta el grado cuatro que lo que todos tenemos en mente, es decir que tú le digas a dónde quieres ir y el coche te lleve sin que haya ningún tipo de injerencia por tu parte a la hora de circular. El famoso autopilot de Tesla solo funciona en autovías con una buena señalización y lo que hace es mantener velocidad y distancia entre el tráfico que haya en la vía. Esos videos que se ven en Youtube de gente durmiendo mientras el coche conduce es porque están en una autopista en un entorno “controlado”. En cuanto al famoso Koala de Google circula por calles a 25 millas por hora en suburbios americanos en lo que el mayor problema que te puedes encontrar es que el repartidos de periódicos se salte un ceda.

A la carrera por el coche autónomo todavia le queda mucho recorrido.

Y luego, una duda que me asalta. Todas estas empresas de Ride Sharing se han expandido gracias a que han recibido una cantidad ingente de dinero de inversores que han visto el negocio claro. Expando mi negocio gracias a que no tengo que invertir en coches, ni en su mantenimiento ni en nada parecido. No me tengo que manchar las manos de aceite. Todos los costes de infraestructura los cargan los contratistas independientes, esa señora de Pittsburg que decide salir el fin de semana a dar unas vueltas por el downtown y que se conforma con ganar algunos dólares pero que no hace cuentas de si realmente le sale a cuenta el trabajo realizado. Luego si la correa de distribución se va pues ya tal. Cuando tengas que negociar con la empresa que va a poner a tu disposición una flota para incorporarla a tu red no va a ser tan fácil como cuando dices aquello de “te bajo el precio por milla, pero tendrás más viajes y ganarás más dinero”. Habrá analistas financieros, habrá personas encargadas del día a día de tu empresa que no se tragarán esas monsergas. De repente, esa masa de coches que antes eran jubilados, amas de casa y estudiantes universitarios se convierten en licenciados en empresariales, abogados y expertos en exprimir hasta el último dólar. De hecho, los principales rivales de estas empresas son las grandes automovilísticas, gigantes que pueden controlar el mercado de coches autónomos, porque no olvidemos que excepto google, todos los demás programas se realizan sobre coches actuales. Serán con estos interlocutores con los que tendrás que sentarte a negociar y estos no se van a tragar todas tus historias. Un dato que nos muestra por donde pueden ir los tiros es que Lyft ha rechazado la compra por parte de GM, y es significativo, las empresas de Ride Sharing ya ven a las automovilísticas como sus grandes rivales, al fin y al cabo, son ellas las que producen VEHÍCULOS.

Lyft rechaza que GM la compre

Como último apunte, todo este futuro tan brillante se circunscribe a las grandes ciudades. ¿Los que viven en núcleos urbanos de 50.000 habitantes no van a gozar de coches autónomos? Porque la estrategia del coche autónomo está compuesta de varios elementos, uno es que este coche autónomo se comparta para que el coste de utilizarlo sea muy bajo, para que de hecho sea más barato que tener un coche en propiedad, pero que sea rentable estos coches deben estar todo el día funcionando para poder ofrecer un precio irrisorio. Para que esto suceda tiene que haber una masa crítica de usuarios. Esto es más claro de ver en un ejemplo. Imaginemos que estamos en una ciudad pequeña, donde muchos de los desplazamientos se hacen a pie. Entonces, cuantos coches compramos para que sea rentable, ¿habrá suficiente con 100 coches? Se utilizarán en hora punta para llevar los niños al colegio y punto, y luego ¿Qué? Muertos de risa porque la gente anda. En una gran ciudad donde hay más gente una flota bien dimensionada puede ser rentable, pero en una ciudad pequeña será más problemático. Y se me olvidaba, ¿qué pasará con todos esos vehículos que se utilizan para trabajos en el campo? ¿Existirá un Nissan Patrol autónomo? ¿Cómo le dices que quieres ir al Cerro Viento porque quieres curar unos cuantos olivos? Cuándo estés en el campo después de subir una cuesta infernal, moviéndote por todas las hileras de olivos y tu batería está a punto de acabarse, ¿Dónde conectas el coche? Y no me digan que habrá un robot que haga todo eso, claro que lo habrá con el tiempo, pero ahora los robots industriales o están anclados a una estructura fija o van por superficies lisas de hormigón con unas líneas pintadas en el suelo para no perderse. Me hace mucha gracia aquello de que prohibirán conducir a vehículos “manuales”. Espero que los gurús aprendan a comer Joylent

Comida para profesores de Innovación