¿Hemos ganado en Málaga?

¿Hemos ganado en Málaga?

El comienzo de la feria de Málaga, ciudad bella donde las haya y con una climatología estupenda se ha visto alterada con la huelga de los taxistas. Ésta comenzó cuando los taxistas detectaron que varias vtc entraban en el ferial después de superar un control de la policía.

En la semana anterior las asociaciones del taxi mantuvieron varias reuniones con el consistorio en la que se acordó la forma de trabajar. Por lo que parece no se liberalizó el servicio, por lo que no estaba toda la flota disponible para la feria todos los días. Además, se acordó que las VTC no podían entrar en el ferial.

Cuando la noche de la inauguración los taxistas ven como varias vtc entran con la connivencia de la policía, entienden que el ayuntamiento se las ha jugado. La escalada de la indignación es palpable y al poco se declara la huelga total en toda la ciudad. Sin ningún aviso se deja a miles de usuarios sin medios de transporte, tanto en el ferial como en el aeropuerto. En plena feria y en temporada alta.

La indignación de los taxistas ya estaba cociéndose a fuego lento desde que se filtró que varios coches de Cabify iban a hacer refuerzo en la ciudad, y cuando vieron que encima les daban trato de favor toda esa indignación estalló en forma de huelga masiva y sin avisar.

Las redes sociales hervían con insultos hacia los taxistas y hasta personajes públicos se quedaron a gusto con graves insultos al colectivo.

Al día siguiente las asociaciones mayoritarias en reuniones con el alcalde piden que Cabify se marche de la ciudad. Evidentemente un ayuntamiento no puede hacer eso, solo puede sancionar aquellos vehículos que incumplan la ley, no tiene potestad para hacer nada más.

La huelga sigue en marcha con un grave perjuicio para la ciudad y para la economía de la ciudad, y los taxistas pidiendo cosas que saben que no pueden ser solucionadas por el ayuntamiento de su ciudad.

Mientras tanto han ocurrido episodios de violencia hacia vehículos vtc de la mano de taxistas que han roto retrovisores tirado huevos y causado algún desperfecto más. Esos días han aparecido en diversos edificios municipales vehículo de Cabify a resguardo, con protestas de algún sindicato de policía por tener en sus dependencias este tipo de vehículos.

En el día de ayer un miembro de UNAUTO fue agredido por taxistas, hecho que fue grabado por un cámara.

Finalmente, en el día de hoy las asociaciones de taxistas de Málaga se han reunido con representantes de la Junta de Andalucía que educadamente se han lavado las manos aduciendo que la ley está formulada de tal forma que ellos sólo pueden sancionar, pero nada más.

Aquí hay varias cuestiones a todo lo que ha pasado estos días. La connivencia del ayuntamiento de Málaga con las vtc es vergonzosa. Primero, que dejaran pasar las vtc al ferial cuando en reuniones previas con el sector del taxi se dijo que no iba a ser así demuestra el desprecio a todo un sector de la economía local que se deja su dinero en su ciudad, agravado con la utilización de edificios públicos como parking para estos vehículos.

Segundo, la violencia. Es un elefante que tenemos en mitad de la habitación y nos seguimos negando a verlo, aunque cuando se mueve destroza todo lo que hay en su interior, nuestras justas causas, nuestro buen hacer etc. El clima de crispación que estamos fomentando no es nada bueno. Y me da igual quien lo promueva, pero ya es hora de denunciar cierta forma de procedes de algunos sectores que todos conocemos. Esta estrategia de confrontación no sirve para nada. ¿De que sirve perseguir a un currito que mañana se va a ir a otro trabajo? ¿de que sirve romper un retrovisor? ELLOS están deseando que rompamos todo lo que sea posible. Si por ellos fueran plantarían un coche en mitad de la Rambla Catalunya para que le pegáramos fuego todos los días. Y gustosos lo sustituirían por uno nuevo cada día. Tienen dinero a espuertas para quemar y nosotros poco cerebro. No sirve de nada ir contra los soldados, hay que ir a por la cabeza, pero no con violencia, si no con nuestros argumentos.

Estamos consiguiendo estigmatizar a todo un sector, porque ya sale el señor de Unauto diciendo que esto no es solo unos cuantos descerebrados, sino que sectores más grandes del taxi apoyan esta violencia. Muchos podréis decir que os importa una higa lo que diga este señor, pero resulta que este señor sale en Ana Rosa y en Antena 3, y miles de señores y señoras, sea en el bar mientras toman el café o limpian la casa ven estas declaraciones a las que a continuación les sigue el vídeo de su agresión.

Que muchos diréis que hace ese señor en Málaga con la que hay montada. Ese señor puede hacer lo que le dé la gana ya que estamos en un país libre y aunque su presencia sea una provocación para muchos, si actuáramos con más inteligencia su provocación se quedaría en eso. Ahora su presencia y agresión solo hace que confirmar que somos un sector violento a los ojos de muchos.

Tercero. Con la cantidad de conflictos laborales en los que se ve envuelto España y que significativamente han fastidiado a mucha gente, solo nosotros con nuestra torpe forma de actuar malgastamos todo nuestro capital moral de manera irresponsable. Lo tenemos todo para poder llegar a las masas y hacerles llegar nuestras quejas, servicio público, multinacionales evasoras, prepotencia, trabajo precario (solo hay que ver como tratan a los repartidores de Deliveroo) y lo tiramos todo a la basura porque solo sabemos hacer una cosa, huelga salvaje y perseguir coches negros. Con el oro puro que podríamos haber sacado de la situación en Málaga, con el apoyo del alcalde a Cabify, coches en dependencias públicas, etc…

Cuarto. Guerra de poderes en el Taxi. Vivimos una época convulsa en la que las viejas estructuras del taxi se están resquebrajando, en la que la irrupción de Elite ha significado un puñetazo en la mesa. Con buenas conexiones políticas y ganas se han expandido por toda España, pero hasta ahora todas sus formas de reivindicar se han basado en guerra, guerra, guerra. Cierto que han impulsado iniciativas legislativas y el empuje que muestran ha conseguido calar en el sector y volver a hacer que la gente sienta que pertenecen a un colectivo, pero se equivocan si piensan que convocar huelgas es el camino, el único camino.

Quinto y último. ¿Hemos ganado en Málaga? ¿Hemos conseguido alguna de las reivindicaciones por las que se ha iniciado toda esta propuesta?

Foto de portada By andrew_j_w [CC BY-SA 2.0 (http://creativecommons.org/licenses/by-sa/2.0)%5D, via Wikimedia Commons

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Cuando hacemos el tonto, Dios mata un gatito.

A Dios le gusta el taxi. Un sector como el nuestro ha dado películas tan míticas como Taxi Driver (aunque Dios tuerce el gesto un poco con la temática de la peli) y artistazos como El Fary. Dios aprueba esto. Somos un compendio de lo que es la vida en la tierra (no sé cómo será en el paraíso y si a lo mejor no hay que cargar maletas y podemos poner todos los suplementos que queramos) y dentro de nuestro sector se halla una representante de cada tipo de persona que hay en su particular parque de recreo.

Trabajadoras, lobos solitarios, artistas frustrados, Dandys, sinvergüenzas, hombres lobo aullando a la luz de la luna, pendencieros, ángeles de la guarda, hombres y mujeres tristes, bocazas, escritoras frustrados. A Dios se la ponemos dura.

Pero Dios está triste y mata gatitos, es así. Cada vez que hacemos algo que a él no le gusta mata un minino. Últimamente asiste entristecido a nuestra lucha desigual frente a grandes hijos de puta que solo quieren jodernos. Quiere alentarnos para que actuemos con cabeza, para que no entremos a trapo con las provocaciones y las sabias estrategias que desde despachos forrados con maderas que no sabemos ni que existen diseñan gente que recibe un sueldo para destruirnos.

Nos lanzan a pobres asalariados, como material fungible, a torearnos en todas aquellas ciudades donde cuentan con presencia (eso de presencia es un decir) utilizándolos como vulgares muletas, en este caso negras como sus almas y sus cuentas en Delaware, para que embistamos sin sentido cegados de odio y miedo a partes iguales, sintiendo que una gran parte de la sociedad no comparte nuestra frustración y nuestra desesperación ante tamaña injusticia.

Por ello, Dios, cada vez que ve cómo hacemos alguna tontería, tiene que matar un minino para acallar su pena por un sector que no está actuando con cabeza y en vez de monopolizar la injusticia a la que es sometido malgasta ese “capital” en empujones, huevos y retrovisores rotos.

Dios se retuerce las manos porque otros sectores si han sabido capitalizar esa injusticia como pueden ser los vigilantes del Prat, que, aunque han generado largas colas, no han sido víctima de ataques de las “personas de la calle”, solo de algún liberal y alguna periodista de diario digital que Satán tendrá a bien llevárselas en su momento justo acompañadas de “despacito” puesto en bucle hasta que les sangren los oídos.

Por eso Dios, que no es omnipotente (eso es una falacia) sólo pide a sus dirigentes que actúen con más cabeza, y menos con el corazón, que sepan aprovechar los vientos que soplan a favor de las causas justas y buena (así lo quiere el Señor) y que cuando se haga una huelga (Dios no sabe que opinar de ello, no quiere fastidiar en demasía a sus feligreses en el mundo terrenal, hay que divertirse, la vida ya es muy jodida, os lo dice Dios) nos vean como víctimas y no como verdugos.

Foto de portada por Mihály Zichy [Public domain], via Wikimedia Commons

Soy un taxista pasivo-agresivo

Lo reconozco, he sido un taxista pasivo-agresivo y vengo aquí a reconocerlo. No me duelen prendas en reconocer mi error. Una conducta injustificable pero azuzada por el miedo a perder tu modo de vida delante de unos acontecimientos que no te entraban en la cabeza de como podían suceder.

Y encontré en Twitter el campo de batalla perfecto para saldar mis cuentas pendientes con el sistema. Los primeros meses, cual justiciero, afilaba los pulgares y disparaba raudo a todo aquel que osara decir que la propuesta del “otro” era mejor que la nuestra.

Al final, después de unos cuantos meses de locura, de blocks por parte de muchos, pero también de muchos que nos utilizaban para ganar visibilidad comencé a serenarme y a ver las cosas con más calma y a reflexionar para qué habían servido esos miles de tuits.

No me canso de repetir a todos los compañeros que antes de lanzarse a tuitear estudiéis a la persona a la que van dirigidos vuestros tuits, porque así podréis ahorrar mucha energía y tiempo, sobre todo mucho tiempo. Y es irónico, pero gracias al crítico de hoteles que me estuvo mareando a base de bien unos cuantos meses, me di cuenta de que hay verdaderos artistas en eso de las técnicas de judo. Utilizan tu indignación en su provecho para generar más visibilidad para ellos mismos mientas que a ti te dan vueltas sobre el mismo tuit todo el día.

De verdad, con solo estudiar el time line de aquellos con los que intercambiáis tuits ya sabes casi siempre cual va a ser su argumentación. Después de casi tres años tuiteando y miles de tuits calo rápidamente al personal. Aquel que lleva la etiqueta #LET en su perfil tiene muy clara su respuesta a toda nuestra problemática, liberalizar todo, hasta el aire que respiramos. Los tuitstar o trolls solo quieren nuestra indignación para generar visibilidad, poco le importa nuestros problemas, solo buscan followers. Lo cual es también un poco triste y que marca un poco como es Twitter. Nos ponemos una máscara y entramos al ruedo a pelear. Taxista, liberal, de derechas, de izquierda.

Han sido menos las veces en las que he podido intercambiar puntos de vista con otras personas de forma normal, viendo la postura del otro. Quizás no llegamos a un acuerdo (no siempre lo haces cuando discutes con una persona, muchas veces no ocurre eso) pero el debate a veces es enriquecedor.

Y muchas veces, yo mismo he sido el que he arruinado la conversación entrando al trapo y atacando a esa persona y no al argumento, el famoso ad hominen, con esa estrategia pasiva agresiva, que te deja ese regusto amargo cuando el otro te ha bloqueado. Muchas veces no nos damos cuenta de que llamar pijo o cualquier otro apelativo, molesta e incomoda a alguien que no tiene porque mantener una conversación contigo.

Por eso, cuando últimamente se la misma situación, una persona en twitter se queja del servicio de una agencia de viajes y nosotros entramos al trapo e incluso le llegamos a decir que es un pijo o un moderno lo único que hacemos en cerrar en banda a esa persona a nuestra argumentación. Y desgraciadamente siempre después de ese tuit de esa persona solemos entrar siempre cinco o seis a decir siempre lo mismo. Impuestos, precariedad, accidentes, etc.

Ojo, evidentemente no estoy diciendo que no tengamos razón, pero intentar meter con calzador nuestros postulados cuando ese posible cliente del taxi está cabreado como una mona porque ha perdido un coche que le iba a llevar al aeropuerto y posiblemente pueda perder el avión, y lleguemos nosotros y le digamos “pues te está bien empleado por pijo” ¿Cómo le puede sentar al cliente? ¿Creéis que volverá con nosotros o volverá a intentarlo con esa agencia de viajes? Esa actitud pasiva-agresiva es a la que me refiero.

Sólo quiero que este tocho sirva para que los compañeros reflexionen sobre la forma de desenvolvernos en las redes sociales en general y Twitter en particular.

Como Post Data os hago un resumen de aquellos perfiles de Twitter y como tratarlos, en mi humilde opinión, claro está:

El crítico de Hotel: hacerle el vacío por favor.

Perfil tecnológico: suelen estar a la última, nos ven como algo antiguo ¿Quizás deberíamos modernizarnos y sobre todo publicitarlo?

Liberales, etiqueta #Let: huid como la peste. No sacaréis nada en limpio.

Blogueros, instagramers: Siempre hay que argumentar con sólidas noticias (tenemos un montón de iniciativas para mostrar por donde va el taxi) y nunca atacar “moderno” “Pijo” “Piel fina”

Políticos: pies de plomo, solo digo eso.

Taxistas: debates serenos, nada de parecer que vayamos a quemar Troya (no se trata de eso ¿verdad?)

Usuarios en general que acuden cuando a veces la liamos: primero condenar rotundamente los hechos, sin ningún tipo de justificación. No se puede ir y decir, “es que lo tiene bien empleado” ¡NO! Y no podemos a continuación empezar con nuestra retahíla. Que no, que la gente ya tiene suficiente con sus problemas.

NO HAY MARCHA ATRAS

Todos los taxistas tienen un grupo de whatsapp para desfogarse de las “inyusticias” de la vida, que si los coches negros, que si el político de turno que se está preparando su puerta giratoria (la Neelie Kroes les enseñó bien la lección) que si la multinacional americana tiene los días contados y que tarde o temprano petará por alguna costura que sus inversores no podrán suturar con dinero fresco. Todos hablamos de esto entre nosotros, ¿verdad?

Y todos tenemos nuestro momento de coger la caja, como digo yo, y ponerte en mitad de la plaza a lanzar el discurso que pensamos que todos los taxistas van a escuchar porque TU tienes la razón y todos los demás se equivocan. Bien ha llegado, mi momento caja, el que les he dado a mis compañeros esta mañana en nuestro grupo de whatsapp y que ahora os toca a vosotros escuchar.

El título es bien claro, por mucho que queramos, por mucho que retuitemos todas las quejas de los clientes de coches negros, por mucho que afeemos a los políticos sus reuniones con demagogos con la barba bien recortada (yo también me incluyo en lo de retuitear), no hay marcha atrás. El más claro ejemplo lo estamos viendo hoy con los estibadores y el conflicto que tienen con el gobierno. Y como he dicho muchas veces, nuestra “sentencia” vendrá de Europa. Ha sido una directiva europea la que ha obligado al gobierno a mover ficha ¿o ha sido la excusa perfecta? Este viernes emitirá un decreto para liberalizar los servicios de estiba en todas España.

Habrá huelga y veremos quien tiene más fuerzas, pero el conflicto está servido. Ya hemos visto como todos los medios de comunicación han puesto en marcha toda la maquinaria para soliviantar a todos aquellos que hace años se quejaban de ser mileuristas y que ahora sueñan con ese sueldo. Los estibadores son unos cabrones con un sueldo milmillonario y puestos que se heredan. ¿A que nos suena?

Por mucho que en la vista previa contra Uber por la modalidad de Uber Pop el abogado de la comisión haya hecho suyas nuestras tesis sobre que Uber es una empresa de transporte, el servicio de taxi va a cambiar, antes o después, una directiva liberalizadora en mayor o menor medida dejará las puertas abiertas a una que cualquiera pueda ponerse al volante de un coche y salir a ganarse el sueldo.

Y todas las polémicas sobre que si el tpv, que si la comisión que nos cobra Mytaxi, que si las peleas con las bicicletas nos van a parecer filfa en comparación a lo que se nos viene encima. No, el taxi como lo entendemos se acabará tarde o temprano. Y es que además el cliente se ha acostumbrado a una serie de prestaciones que ya están en boca de todos. Y no entenderán que no se pueda pagar directamente a través de app, que no se pueda valorar al taxista o conductor con estrellitas, lunas o caritas sonrientes y que el taxista no se tome en serio aquello de que el cliente es lo primero.

Venga, ya me bajo de la caja, os dejo de dar el sermón por hoy. Ya me he quedado a gusto conmigo mismo. Es lo que tenemos los locos, soltamos el discurso y nos podemos ir a dormir tranquilos.

 

Los 200.000 y el artículo 17

La noticia de Infotaxi del 24 de enero me llamó la atención, pero no por el titular, la emisora pequeña compra la emisora grande de Valencia, sino por el final de la misma en la que se habla sobre los datos de facturación de la emisora compradora, así como sus beneficios. Todos sabemos que los libros no siempre reflejan la realidad de una sociedad, pero si compras una emisora es porque tienes algo de cash para hacerlo.

Y aquí viene mi reflexión, los principales actores del taxi, bien gestionados dan dinero. En eso estamos de acuerdo todos. Entonces, ¿estamos haciendo todo lo necesario para prepararnos contra la competencia? Muchos me podrán decir que si, que se está haciendo lo suficiente. ¿Vosotros lo creéis así?

Todos vosotros lo veis en el día a día. Las campañas de promoción de la competencia están día sí y día también en todos los medios de comunicación. Y la cantinela sobre la aplicación para todo el sector de taxistas para taxistas todavía no se ha cumplido, aunque se hacen pasos en ese camino.

Me imagino que esos 2.000.000 de euros de facturación anual se emplearán en la gestión de equipos, telefonistas, etc. ¿De verdad que no podemos abaratar los costes de explotación de una agrupación de 1.000 taxistas?

Una vez tuve una entrevista con un CEO de una empresa importante y cuando me comentó que porque no hacíamos una aplicación de los propios taxistas en cuyo caso nos comeríamos el mercado, le dije que no teníamos dinero.

Los números gordos os los explico de forma breve, hacer una aplicación potente cuesta entre unos 50.000 y 70.000 euros más luego el mantenimiento de servidores anual que tampoco debe ser un coste tan grande.

¿Me estáis diciendo que solo con el beneficio de una sola emisora de taxis en Valencia no se puede hacer una aplicación del sector, para el sector en el que todos los clientes sean del taxista?

¿Con esa facturación no puedes hacer unas campañas de marketing que hagan llegar al gran público una imagen muy diferente a la que nuestros competidores se empeñan en transmitir?

¿De verdad, toda nuestra energía se tiene que ir en perseguir todo el día a los coches negros por toda la ciudad?

Mientras nosotros nos quemamos en perseguir a los coches negros (si, incumplen la ley y el ROTT) la comercializadora hace bonitas campañas con influencers, monta eventos y transmite una imagen que nosotros por desgracia no damos porque ni estamos ni se nos espera.

La gran carencia del sector del taxi es que nadie se ocupa de cuidar la imagen del taxi, los organismos públicos ya sabemos cómo funcionan y además esa no es su función, las asociaciones hasta ahora plantaban su número de teléfono en multitud de lugares, pero resulta que esa forma de comercializar el taxi ya está caduca y tenemos cambiar el chip. Dinero hay.

 

 

Ponerle puertas al campo

Anda que no hemos escuchado veces esta expresión cuando nos hemos enzarzado en discusiones por las redes sociales a vueltas del tema de Uber y la disrupción. Es la frase que sentencia a todo un sector y con la que muchos se encogen de hombros cuando ven lo inevitable. Puede ser que nos encaminemos a un futuro muy diferente del que conocemos hoy. La esperanza, una cualidad innata del ser humano, nos hace pensar que algo va a suceder que hará cambiar el destino al que nos encaminamos.

No nos hagamos ilusiones, nos tenemos que preparar para lo que viene. Y aunque en el juicio contra Uber las primeras escaramuzas han sido positivas, la Comisión Europea está preparando una receta que no nos va a gustar nada. Hay que afrontar lo que se nos viene encima y cuantos nos mentalicemos mucho mejor.

Está claro que la vía reivindicativa la tenemos que seguir explotando, mi refrán favorito es “A Dios rogando y con el mazo dando”, pero es que hasta ahora hemos estado utilizando la ley para defendernos de los abusos de aquellos que todos conocemos, pero eso va a cambiar. Cuando Europa intente cambiar la legislación (aunque auguro un movimiento de lucha sin igual, porque como dicen, nos va la vida en ello) todos los países van a seguir las directrices marcadas en mayor o menor profundidad y eso nos va a afectar muchísimo.

Va a ser tiempo de plantear cosas que ahora nos producirían una carcajada, como una uniformidad, unas normas de educación exquisitas y eliminación de suplementos (todos nos cabreamos cuando vamos a comprar un billete de avión y juramos en arameo cuando nos cargan 2 euros por facturar una maleta)

En definitiva, toca flexibilizar el mundo del taxi, quitar rigideces que lo único que hacen es que tengamos un campo vallado, con una puerta estupenda, pero sin vacas dentro del mismo porque se han ido con otro pastor que las trata mejor. Poruqe estamos viendo como figuras que antes eran importantes en el mundo del taxi se están pasando al mundo de la VTC. Está claro que las condiciones laborales de los que trabajan dejan mucho que desear, pero la flexibilidad que van a tener las VTC la vamos a necesitar tambien en el taxi. No en el ámbito laboral, sino en otros muchos aspectos.

Por ello, cuando veo el nuevo reglamento de la Generalitat pienso sino será un texto pensado para una época que ya no existe o que va a dejar de existir donde los taxis eran los únicos medios de transporte puerta a puerta que tenía a su disposición el cliente.

Foto portada Diego Delso [CC BY-SA 4.0 (http://creativecommons.org/licenses/by-sa/4.0)%5D, undefined

GALLETAS CHIQUILIN 0% AZÚCARES AÑADIDOS ARTIACH

Placer sin azúcar

galletas chiquilin sin azucares anadidos artiach

¡Hola a todos! ¿Qué tal todo? Nosotros aquí, recordando viejos tiempos viendo “OT el reencuentro” (vamos por el capítulo 2). La verdad es que es un programa que nos pilló justo en la adolescencia y que a mi marido no le gustaba, ¡pero yo era la fan nº 1! ¿Quién era vuestro favorito?

Volviendo al blog, hoy os voy a hablar de unas galletas sin azúcares añadidos, las Chiquilín de Cuétara.

La página web: http://www.adamfoods.com/es/marca/cero-azucares

Estas galletas tienen un sabor muy parecido a su versión azucarada. A mi me gustan mucho ambas. Me parece increíble que el etiquetado esté mal, tal y como he podido descubrir leyendo este blog (que os recomiendo). ¡Es que hasta en la web está mal! En fin, centrándonos en el sabor, a nosotros nos han gustado y le ponemos un 8. ¿A vosotros qué os parecen? ¡Hasta pronto!

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