Ponerle puertas al campo

Anda que no hemos escuchado veces esta expresión cuando nos hemos enzarzado en discusiones por las redes sociales a vueltas del tema de Uber y la disrupción. Es la frase que sentencia a todo un sector y con la que muchos se encogen de hombros cuando ven lo inevitable. Puede ser que nos encaminemos a un futuro muy diferente del que conocemos hoy. La esperanza, una cualidad innata del ser humano, nos hace pensar que algo va a suceder que hará cambiar el destino al que nos encaminamos.

No nos hagamos ilusiones, nos tenemos que preparar para lo que viene. Y aunque en el juicio contra Uber las primeras escaramuzas han sido positivas, la Comisión Europea está preparando una receta que no nos va a gustar nada. Hay que afrontar lo que se nos viene encima y cuantos nos mentalicemos mucho mejor.

Está claro que la vía reivindicativa la tenemos que seguir explotando, mi refrán favorito es “A Dios rogando y con el mazo dando”, pero es que hasta ahora hemos estado utilizando la ley para defendernos de los abusos de aquellos que todos conocemos, pero eso va a cambiar. Cuando Europa intente cambiar la legislación (aunque auguro un movimiento de lucha sin igual, porque como dicen, nos va la vida en ello) todos los países van a seguir las directrices marcadas en mayor o menor profundidad y eso nos va a afectar muchísimo.

Va a ser tiempo de plantear cosas que ahora nos producirían una carcajada, como una uniformidad, unas normas de educación exquisitas y eliminación de suplementos (todos nos cabreamos cuando vamos a comprar un billete de avión y juramos en arameo cuando nos cargan 2 euros por facturar una maleta)

En definitiva, toca flexibilizar el mundo del taxi, quitar rigideces que lo único que hacen es que tengamos un campo vallado, con una puerta estupenda, pero sin vacas dentro del mismo porque se han ido con otro pastor que las trata mejor. Poruqe estamos viendo como figuras que antes eran importantes en el mundo del taxi se están pasando al mundo de la VTC. Está claro que las condiciones laborales de los que trabajan dejan mucho que desear, pero la flexibilidad que van a tener las VTC la vamos a necesitar tambien en el taxi. No en el ámbito laboral, sino en otros muchos aspectos.

Por ello, cuando veo el nuevo reglamento de la Generalitat pienso sino será un texto pensado para una época que ya no existe o que va a dejar de existir donde los taxis eran los únicos medios de transporte puerta a puerta que tenía a su disposición el cliente.

Foto portada Diego Delso [CC BY-SA 4.0 (http://creativecommons.org/licenses/by-sa/4.0)%5D, undefined

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El futuro, Uber, el coche autónomo y los medios de comunicación.

No falla, otra noticia sobre el advenimiento de los coches autónomos. Siempre es lo mismo, Uber lanza su nota de prensa en la que anuncia que prueba su servicio de coche autónomo en una ciudad americana. Los medios reproducen dicha nota de prensa sin analizarla demasiado, quizás no concuerda eso de coche autónomo con que en el coche vaya un conductor, un ingeniero a los que podrán acompañar algunos intrépidos clientes deseosos de ver un coche autónomo en acción. ¡Pero eh!, ¡si hay dos tíos en los asientos delanteros!, pero qué más da, me haré mi selfie para demostrar que estuve allí y en los inicios del futuro. El milenarismo va a llegaaaaaarr como decía aquel.

Que ésta sea la enésima noticia sobre programas de coches autónomos no quita para que por todos los medios de comunicación se extienda el mismo discurso. Dentro de cuatro años todos iremos al Mercadona a comprar en elegantes coches silenciosos eléctricos que nos dejaran a la puerta entre likes y me gusta. No hay ni una columna donde alguien intente analizar con un poco de calma todo este aluvión de noticias. Pero claro, la etiqueta Coche autónomo, Uber y 2020 son muy golosas. Y si encima si ya profesores de Innovación ¿? ¿? anuncian que el futuro ya está aquí, para que pensar más. Nos tragamos el discurso y ya está.

Se supone que el futuro ha empezado ya con el boom del Ride Sharing que en Estados Unidos tiene un vigor incontestable. Pero ese vigor tiene varios problemas que parece que los profesores de Innovación no les preocupa. Todavía y después de varios años de un fenómeno claramente afianzado no hay una solución óptima en cuestión de seguros para las personas que trabajan para estas apps. Supongo que los gurús dirán que este es un punto intermedio en el fin último de llegar al coche autónomo y que algunos pobres conductores tengan que mentir a su seguro o que directamente se vean encausados en procesos judiciales por no tener seguro que cubra un accidente mientras estaban trabajando es un pequeño precio a pagar. Se quiere lanzar un coche autónomo en cuatro años, pero todavía no se ha empezado a hablar de legislación, ni siquiera en Estados Unidos, no quiero imaginar lo que se tardará en Europa. Pero claro, hay que convencer a los inversores de que te vas a quedar con el mercado, no vaya a ser que te corten el grifo.

Y cuando se dice aquello del coche autónomo, ¿Qué tipo de coche autónomo quieren lanzar las principales marcas automovilísticas? Según la autoridad estadounidense de tráfico hay cuatro grados de coches autónomos. Desde el grado uno que implica una mínima asistencia hasta el grado cuatro que lo que todos tenemos en mente, es decir que tú le digas a dónde quieres ir y el coche te lleve sin que haya ningún tipo de injerencia por tu parte a la hora de circular. El famoso autopilot de Tesla solo funciona en autovías con una buena señalización y lo que hace es mantener velocidad y distancia entre el tráfico que haya en la vía. Esos videos que se ven en Youtube de gente durmiendo mientras el coche conduce es porque están en una autopista en un entorno “controlado”. En cuanto al famoso Koala de Google circula por calles a 25 millas por hora en suburbios americanos en lo que el mayor problema que te puedes encontrar es que el repartidos de periódicos se salte un ceda.

A la carrera por el coche autónomo todavia le queda mucho recorrido.

Y luego, una duda que me asalta. Todas estas empresas de Ride Sharing se han expandido gracias a que han recibido una cantidad ingente de dinero de inversores que han visto el negocio claro. Expando mi negocio gracias a que no tengo que invertir en coches, ni en su mantenimiento ni en nada parecido. No me tengo que manchar las manos de aceite. Todos los costes de infraestructura los cargan los contratistas independientes, esa señora de Pittsburg que decide salir el fin de semana a dar unas vueltas por el downtown y que se conforma con ganar algunos dólares pero que no hace cuentas de si realmente le sale a cuenta el trabajo realizado. Luego si la correa de distribución se va pues ya tal. Cuando tengas que negociar con la empresa que va a poner a tu disposición una flota para incorporarla a tu red no va a ser tan fácil como cuando dices aquello de “te bajo el precio por milla, pero tendrás más viajes y ganarás más dinero”. Habrá analistas financieros, habrá personas encargadas del día a día de tu empresa que no se tragarán esas monsergas. De repente, esa masa de coches que antes eran jubilados, amas de casa y estudiantes universitarios se convierten en licenciados en empresariales, abogados y expertos en exprimir hasta el último dólar. De hecho, los principales rivales de estas empresas son las grandes automovilísticas, gigantes que pueden controlar el mercado de coches autónomos, porque no olvidemos que excepto google, todos los demás programas se realizan sobre coches actuales. Serán con estos interlocutores con los que tendrás que sentarte a negociar y estos no se van a tragar todas tus historias. Un dato que nos muestra por donde pueden ir los tiros es que Lyft ha rechazado la compra por parte de GM, y es significativo, las empresas de Ride Sharing ya ven a las automovilísticas como sus grandes rivales, al fin y al cabo, son ellas las que producen VEHÍCULOS.

Lyft rechaza que GM la compre

Como último apunte, todo este futuro tan brillante se circunscribe a las grandes ciudades. ¿Los que viven en núcleos urbanos de 50.000 habitantes no van a gozar de coches autónomos? Porque la estrategia del coche autónomo está compuesta de varios elementos, uno es que este coche autónomo se comparta para que el coste de utilizarlo sea muy bajo, para que de hecho sea más barato que tener un coche en propiedad, pero que sea rentable estos coches deben estar todo el día funcionando para poder ofrecer un precio irrisorio. Para que esto suceda tiene que haber una masa crítica de usuarios. Esto es más claro de ver en un ejemplo. Imaginemos que estamos en una ciudad pequeña, donde muchos de los desplazamientos se hacen a pie. Entonces, cuantos coches compramos para que sea rentable, ¿habrá suficiente con 100 coches? Se utilizarán en hora punta para llevar los niños al colegio y punto, y luego ¿Qué? Muertos de risa porque la gente anda. En una gran ciudad donde hay más gente una flota bien dimensionada puede ser rentable, pero en una ciudad pequeña será más problemático. Y se me olvidaba, ¿qué pasará con todos esos vehículos que se utilizan para trabajos en el campo? ¿Existirá un Nissan Patrol autónomo? ¿Cómo le dices que quieres ir al Cerro Viento porque quieres curar unos cuantos olivos? Cuándo estés en el campo después de subir una cuesta infernal, moviéndote por todas las hileras de olivos y tu batería está a punto de acabarse, ¿Dónde conectas el coche? Y no me digan que habrá un robot que haga todo eso, claro que lo habrá con el tiempo, pero ahora los robots industriales o están anclados a una estructura fija o van por superficies lisas de hormigón con unas líneas pintadas en el suelo para no perderse. Me hace mucha gracia aquello de que prohibirán conducir a vehículos “manuales”. Espero que los gurús aprendan a comer Joylent

Comida para profesores de Innovación

¿ Y qué hacemos con el taxista? 

​Y el taxista, ¿qué  hacemos con el taxista? 

Era verano de 2014, cuando irrumpió Uber como elefante en cacharrería y la gente estaba tan revolucionada que parece que íbamos a quemar el ayuntamiento de Barcelona. Los nervios,  las manifestaciones, la llegada de nuevas asociaciones barriendo como hojas en Otoño a las antiguas agrupaciones, todo era un hervidero. Todos esgrimiendo la licencia como un sacro santo documento que se blandía como los diez mandamientos e incluso con más vehemencia. 

En una de aquellas asambleas en las que se pedía guerra guerra, algunos taxistas intentaban ofrecer una visión un poco diferente a la corriente dominadora,  aquella que pedía incendiar la calle. Y un buen amigo,  saludos informático librepensador, intentó como digo hacer ver que una huelga general e indefinida de todo el taxi de Barcelona solo le podía hacer el caldo gordo a Uber y lanzar a multitud de clientes del taxi en brazos de la multinacional. De hecho, las descargas de la app de Uber subió un 900% en esos días de huelgas intermitentes en una clara demostración del efecto Bárbara Streisand. 

En esa asamblea en la que se debía tomar la decisión de ir a la indefinida (cierto que las protestas sirvieron de algo,  al César lo que es del César) mi amigo hizo un alegato para abandonar esa idea tan poco efectiva a su entender. Y entonces se levantó un señor, un taxista de toda la vida, y dijo que los clientes solo los podía recoger él porque la licencia le daba la exclusividad sobre la recogida de clientes en la calle. Y mi amigo le dijo que si no reaccionábamos pronto ese papel (es increíble lo que cuesta un papel que es casi más pequeño que muchos libros de texto) sólo serviría para envolver un bocata de calamares (un claro guiño a mis amigos los taxistas de Madrid) 

Está claro que el taxista de toda la vida no entiende ya como puede llegar una empresa y chulearnos así en nuestra cara. Y muchos de nosotros también nos quedamos con cara de tontos cuando ves las declaraciones sonrojantes de nuestro amigo Lloret y compañía. 

EN esto de Uber estamos como nos pasa como cuando tenemos una tragedia familiar. Negación, ira , negociación y dolor por la pérdida del ser querido. 

Las fases del duelo del taxista

Aquel verano de 2014 fue a la vez de Negación para muchos junto con una ira desbocada. Debemos empezar ya la etapa de negociación con nosotros mismos y entender que ya nada va a ser lo mismo. Debemos comenzar a adaptarnos a lo que viene y al igual que las asociaciones como he comentado aquí 

Las asociaciones y su responsabilidad 

Los propios taxistas debemos comenzar a cambiar. @taxioviedo @taxicordobarafa, @Taxi_Santander son ejemplos de como debemos afrontar el futuro. Estamos en una etapa temprana de la nueva movilidad que me recuerda un poco a cuando YouTube comenzó a tener influencia en los mass media. Jóvenes con muchas ganas de comerse el mundo con una cámara y pidiendo móviles a sus amigos o comprando y vendiendo hoy en día tienen cientos sino millones de seguidores y generan muchos ingresos y no sólo con los visionados de sus videos sino que al ser personas relevantes en los medios generan muchos ingresos. En comparación con estos personajes las televisores tradicionales cada vez pierden más usuarios y eso que tienen unos medios que estos youtubers jamás podrán soñar (ni falta que les hace) y no e es hasta hace relativamente poco no han empezado a virar a una estrategia más multi canal.

Cierto es que plataformas como Uber no dan a sus conductores mucha libertad, más allá de decidir cuando empezar a trabajar y cuando dejar de hacer. Pero creo que todo irá mutando a un modelo que permita más libertad sino a un taxista aislado si a una organización ágil con las ideas claras. Y quien dice Uber dice también los taxistas. Claro que vamos a llegar a un gran filtro 

El gran filtro

Los taxistas “de toda la vida” irán abandonando e irán vendiendo las licencias a empresas que comenzarán a crear masa crítica para estandarizar servicios. Y a no ser que los propios taxistas se organicen en cooperativas (spoiler sobre mi próximo espasmo mental El futuro del Taxi IV) creo que la figura del taxista / lobo solitario pronto va a desaparecer. La gente más mayor no tiene ni ganas ni experiencia en dar valor a su trabajo. Hoy dar valor al trabajo significa muchas redes sociales, mucha iniciativa para crear sinergias con otros actores de la movilidad, por poner un ejemplo, un acuerdo con un restaurante, el típico de llevar el cliente a un sitio que te agradece de alguna llevar esa persona y que en vez de que este acto se quede ahí, en la puerta del restaurante, hacer algo por darle lustre a ese acuerdo de toda la vida. 

Todavía tenemos mucho odio en las redes sociales. Solo estamos para criticar, insultar a posibles clientes…!¿?¡ Y a las empresas que ven más productivo un acuerdo con Uber que con nosotros. Como ya he dicho alguna vez, dentro de poco nos quedaremos sin empresas a las que odiar. Pepephone, Toyota, Mutua etc. Y lo acepto, yo también las he criticado y he montado el comando tuitero para montar el pollo. Pero de poco ha servido (excepto una vez).

Necesitamos más @taxioviedo y @taxicordobarafa en nuestro sector y aunque todavía hay mucho odio en la red cada vez veo más gente que ya está en fase negociación con uno mismo y con su entorno. Taxistas que siempre han entendido que hay que negociar consigo mismo siempre los ha habido pero cada vez más veo a taxistas que entienden que hay que negociar con todos nuestros compañeros.